Las mariposas son esenciales en los ecosistemas ya que forman parte de la cadena trófica de los seres vivos y son indicadores ecológicos de la diversidad de los ecosistemas en que habitan (Iglesias, 1993).
Este lepidóptero del suborden heterócero (mariposas nocturnas) es uno de los iconos de la entomología en la Península Ibérica, ya que se considera endémico (Figura 1). Fue descubierto en 1848 por Mariano de la Paz Graells (1808-1898), uno de los fundadores de la Real Academia de Ciencias. Capturó una hembra en Pinares Llanos (Peguerinos, Ávila).
Figura 1. Macho y hembra de Graellsia isabelae. Fuente: www.fotonatura.org. Enrique Luis.
Mariano Graells bautizó la nueva especie como Saturnia isabelae, en honor a la reina Isabel II de España. Posteriormente la especie fue rebautizada como Graellsia isabelae, en honor de Graells.
A partir de 1986 la UICN clasifica la especie como vulnerable y mantiene esta categoría hasta 1994 y desde entonces está considerada como especie con Datos Insuficientes.
Según diversos autores esta especie ha sufrido una presión por parte de las actividades humanas, como el uso de DDT para combatir Thaumetopoea pityocampa procesionaria (Sanchis et al, 1986), por este motivo la isabelina (Graellsia isabelae) estuvo a punto de desaparecer de la Sierra de Guadarrama en 1960. Además de la pérdida de hábitat (Soria et al 1986) y los efectos del alumbrado público (Baixeras et al 2011), también el coleccionismo al ser considerada la mariposa más bella de Europa (Latasa, 2007). A continuación se explican las principales amenazas.
Amenazas de la especie:
La principal amenaza para la especie es la pérdida de hábitat natural derivada de la transformación de los pinares en los que vive y se alimenta la especie. En España las principales causas de pérdida de este tipo de hábitat son los incendios, la urbanización y la explotación forestal. Por este motivo, los hábitats adecuados alrededor de los parches deben ser preservados ya que podrían conectar diferentes poblaciones de G. isabelae. Debido a que es una especie sedentaria y no expansiva, se recomienda los programas de reintroducción en hábitats adecuados (Chefaoui et al, 2010).
Otra amenaza es el tratamiento con insecticidas para mejorar el rendimiento de los pinares. Se emplean para mitigar los efectos de la procesionaria, pero también afecta a otras especies. El uso de insecticidas como el DDT y el Lindano en el pasado y actualmente el uso de diflubenzurón y otros compuestos aromáticos inhibidores de la formación de quitina pueden dañar el ciclo biológico de la especie y disminuir drásticamente su población (Soria et al , 1986).
El alumbrado cercano a los pinares produce elevada mortalidad de individuos que no se han llegado a reproducir (Velasco, 2007). Como señalan Domingo et al en el año 2008, el ecosistema producía inútilmente grandes cantidades de insectos que no acababan en boca de otros animales de la cadena trófica sino en el interior de una luminaria.
Actualmente existen 8 núcleos de población 3 grandes, 1 de tamaño medio y 3 pequeños. Estos núcleos están agrupados en 4 regiones. Pero el núcleo de tamaño medio, el correspondiente a la Sierra de Guadarrama, se encuentra aislado del resto de las poblaciones de la especie. Y en el pasado ya fue objeto de una actuación de cría en cautividad mediante el método de las mangas (Velasco, 2007)
Estado de la especie:
Actualmente se encuentra clasificado en la IUCN como Datos Insuficientes, aunque anteriormente estaba catalogada como vulnerable (IUCN, 2013).
Está incluida en la Directiva Hábitat en el Anexo II (Especies animales y vegetales de interés comunitario para cuya conservación es necesario designar zonas especiales de conservación) y V (Especies animales y vegetales de interés comunitario cuya recogida en la naturaleza y cuya explotación pueden ser objeto de medidas de gestión).
En el Convenio de Berna está incluida en el Anexo III.
A nivel nacional está catalogada en el Atlas de los invertebrados amenazados de España (Verdú, 2008) en la categoría de preocupación menor.
En Castilla-La Mancha está incluida en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas. (Decreto 33/1998)
En la Comunidad de Madrid se encuentra catalogada como de interés especial (Catálogo de Fauna Flora y Árboles Singulares de la Comunidad de Madrid).
Este lepidóptero del suborden heterócero (mariposas nocturnas) es uno de los iconos de la entomología en la Península Ibérica, ya que se considera endémico (Figura 1). Fue descubierto en 1848 por Mariano de la Paz Graells (1808-1898), uno de los fundadores de la Real Academia de Ciencias. Capturó una hembra en Pinares Llanos (Peguerinos, Ávila).
Figura 1. Macho y hembra de Graellsia isabelae. Fuente: www.fotonatura.org. Enrique Luis.
Mariano Graells bautizó la nueva especie como Saturnia isabelae, en honor a la reina Isabel II de España. Posteriormente la especie fue rebautizada como Graellsia isabelae, en honor de Graells.
A partir de 1986 la UICN clasifica la especie como vulnerable y mantiene esta categoría hasta 1994 y desde entonces está considerada como especie con Datos Insuficientes.
Según diversos autores esta especie ha sufrido una presión por parte de las actividades humanas, como el uso de DDT para combatir Thaumetopoea pityocampa procesionaria (Sanchis et al, 1986), por este motivo la isabelina (Graellsia isabelae) estuvo a punto de desaparecer de la Sierra de Guadarrama en 1960. Además de la pérdida de hábitat (Soria et al 1986) y los efectos del alumbrado público (Baixeras et al 2011), también el coleccionismo al ser considerada la mariposa más bella de Europa (Latasa, 2007). A continuación se explican las principales amenazas.
Amenazas de la especie:
La principal amenaza para la especie es la pérdida de hábitat natural derivada de la transformación de los pinares en los que vive y se alimenta la especie. En España las principales causas de pérdida de este tipo de hábitat son los incendios, la urbanización y la explotación forestal. Por este motivo, los hábitats adecuados alrededor de los parches deben ser preservados ya que podrían conectar diferentes poblaciones de G. isabelae. Debido a que es una especie sedentaria y no expansiva, se recomienda los programas de reintroducción en hábitats adecuados (Chefaoui et al, 2010).
Otra amenaza es el tratamiento con insecticidas para mejorar el rendimiento de los pinares. Se emplean para mitigar los efectos de la procesionaria, pero también afecta a otras especies. El uso de insecticidas como el DDT y el Lindano en el pasado y actualmente el uso de diflubenzurón y otros compuestos aromáticos inhibidores de la formación de quitina pueden dañar el ciclo biológico de la especie y disminuir drásticamente su población (Soria et al , 1986).
El alumbrado cercano a los pinares produce elevada mortalidad de individuos que no se han llegado a reproducir (Velasco, 2007). Como señalan Domingo et al en el año 2008, el ecosistema producía inútilmente grandes cantidades de insectos que no acababan en boca de otros animales de la cadena trófica sino en el interior de una luminaria.
Actualmente existen 8 núcleos de población 3 grandes, 1 de tamaño medio y 3 pequeños. Estos núcleos están agrupados en 4 regiones. Pero el núcleo de tamaño medio, el correspondiente a la Sierra de Guadarrama, se encuentra aislado del resto de las poblaciones de la especie. Y en el pasado ya fue objeto de una actuación de cría en cautividad mediante el método de las mangas (Velasco, 2007)
Estado de la especie:
Actualmente se encuentra clasificado en la IUCN como Datos Insuficientes, aunque anteriormente estaba catalogada como vulnerable (IUCN, 2013).
Está incluida en la Directiva Hábitat en el Anexo II (Especies animales y vegetales de interés comunitario para cuya conservación es necesario designar zonas especiales de conservación) y V (Especies animales y vegetales de interés comunitario cuya recogida en la naturaleza y cuya explotación pueden ser objeto de medidas de gestión).
En el Convenio de Berna está incluida en el Anexo III.
A nivel nacional está catalogada en el Atlas de los invertebrados amenazados de España (Verdú, 2008) en la categoría de preocupación menor.
En Castilla-La Mancha está incluida en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas. (Decreto 33/1998)
En la Comunidad de Madrid se encuentra catalogada como de interés especial (Catálogo de Fauna Flora y Árboles Singulares de la Comunidad de Madrid).